¡Feliz día de los animales¡ recuerden que nosotros también lo somos.
No sé si estén enterados, pero el 4 de octubre es el Día Mundial de los Animales. Originalmente, este día tenía una connotación religiosa. Sin embargo, se ha puesto de “moda” últimamente con todas estas organizaciones protectoras de animales.
A pesar de que estoy a favor de su protección, si hay algo que me molesta sobremanera, es que hagamos la distinción entre animales y humanos. Es decir, nosotros también somos animales ¿no? Entonces ¿por qué no felicitar a nuestro compañero de al lado o a nuestros amigos? Quizá suene a sarcasmo, pero hablo muy en serio.
Es por eso que no supe si sentir alegría o coraje por la celebración de este día. Por una parte, alegría porque creo que es bueno que por fin nos estemos dando cuenta del problema que enfrenta la fauna de nuestro planeta. Por la otra parte, coraje por esta misma avidez del “hombre” por establecer la distinción. Finalmente, todas las especies, pertenecemos a la misma madre, esa que llamamos “naturaleza”.
Entonces, otra cosa que se me vino a la mente fue ¿por qué declarar un día de los animales? Digo, igual y a las otras especies les vale que nosotros nos preocupemos por ellos. No es que no crea que no debamos voltear a verlos, sino que no debemos establecer sólo un día para protegerlos. A veces hasta me da pena ver siempre el mismo discurso de que es “para concientizar a las personas de la importancia de cuidar el medio ambiente”. Pienso que para lograr eso, se necesita más que un día.
Precisamente, otra cosa que en verdad me irrita, es que queramos sentirnos superiores. El hecho de que un león no pueda articular las mismas palabras que nosotros, no quiere decir que sea menos inteligente. O a ver ¿quién de ustedes ruge perfectamente como un león? Me refiero a que el hecho de que una especie difiera de otra, no quiere decir que sea menos o más inteligente. Porque finalmente, nuestras necesidades son distintas.
Un día en alguna clase, nos dijeron que un perro no tiene conciencia de sí y eso es lo que nos diferencia de las otras especies. Pero ¿en qué nos basamos para afirmar esto? En que el perro no se reconoce en el espejo. Desde mi punto de vista, esto sólo dice que el perro no se reconoce, más no que es inconsciente de que existe. A lo mejor le ladra a su reflejo porque sabe que no es él, porque tiene conciencia de que él está ahí y no del otro lado del espejo.
Pero en fin, quizá ustedes piensen totalmente distinto, eso ya lo dejo a su criterio. Yo sólo soy un animal más que expone su punto de vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario