Lo siento mucho, la semana pasada no pude escribir porque no había Internet en mi casa. Está bien, es un pretexto absurdo; pero bueno, mientras esperaba a que regresara mi señal de Internet, me quedé pensando en todas las veces que nos hemos quedado esperando.
Bien lo decía Lennon, "la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes." Siempre estamos esperando. Esperas tu cumpleaños para que te regalen algo; esperas a que sea viernes para poder salir; esperas ansiosamente que llegue el día del concierto de tu banda favorita; esperas el camión en la esquina de tu casa; esperas en el metro a ése amigo que tiene años que no ves. En fin, tu vida es esperar, esperar, y esperar esperanzadamente.
Cuando por fin llega el momento que tanto esperabas, eres feliz. Te sientes bien, lo disfrutas al máximo. Sientes esa inexplicable sensación en el estómago. Esa sensación de que todo está bien, no podrías ser más feliz de lo que eres en ese momento. Aunque nada es para siempre, así haya durado todo el día, se te va rapidísimo. Esperaste horas, días, meses a que eso sucediera; y cuando sucede, no dura nada.
Siempre estamos posponiendo nuestra felicidad, como diría una maestra. Esperas a que termine la carrera para poder ser feliz; esperas al amor de tu vida; esperas poder independizarte; esperas las vacaciones para descansar. Y así podría continuar por el resto del día; enlistando las cosas que vivimos esperando.
Pero no lo haré, y tampoco te diré aquella frase cliché de que aprendas a ser feliz con lo que tienes. Y es que todo el mundo te dice que debes apreciar lo que posees porque lo puedes perder. Se dice fácil ¿no? Pero a ver, quiero que esas personas lo hagan.
Siempre te dicen que vivas cada día como si fuera el último.
Puedo apostar a que todos aquellos que dicen eso, no lo llevan en práctica nunca. No los culpo, la mayoría de las personas somos así. Pero entonces... ¿Qué hacer? ¿Cómo aprender a no esperar? No lo sé. Pero no me preocupo, porque nadie lo sabe. Se la pasan diciéndote que no pospongas la felicidad y vivas cada día al máximo, ¿cómo? quien sabe, pero hazlo.
Además todo puede ser un arma de dos filos. Que si eres feliz con lo que tienes, eres un conformista. Que si quieres más, eres un pinche ambicioso ¿Entonces? Ya te dije, no lo sé. Además, no soy quién para decirte cómo vivir. Vive como quieras y como puedas. Al fin y al cabo, somos humanos, siempre viviremos esperando.
P.D. Espera la siguiente entrada al blog el miércoles de la próxima semana.