martes, 15 de mayo de 2012

La muerte de aquél que ideó "La muerte de Artemio Cruz"


Aunque se empiece escribiendo para vivir,
se termina siempre escribiendo para no morir.
Carlos Fuentes
Si hay algo que comparte mi abuelo paterno con Carlos Fuentes es el día de su fallecimiento; aunque en distinto año, claro está. Mientras yo me sobrecogía por la muerte de uno de mis escritores favoritos (seguro que de Peña Nieto también lo es), mi padre me decía que hoy hace cincuenta y dos años que su padre murió. Quizá la muerte de Carlos Fuentes no tomó tanto de sorpresa a mi papá como la muerte de su progenitor, pero debo admitir que a mí me desconcertó demasiado. 
     Sí, sé que ya era bastante grande. No obstante, guardaba la esperanza de que viviera lo suficiente como para que algún día pudiera entrevistarlo. Ni modo, ya será en la otra vida. Y pensar que justo ayer hablaba con un amigo sobre Vargas Llosa y su pedante actitud. Le dije que siento una aberración hacia este escritor chileno por su sentimiento de superioridad; y que, a pesar de que se decía que Carlos Fuentes era igual de presuntuoso, me encanta como escribe (o mejor dicho escribía). 
     Sí, sé que todo el mundo habla sobre este acontecimiento, pero... ¿cómo no hablar de ello? Es decir, Carlos Fuentes fue uno de los grandes escritores del boom latinoamericano. Aún recuerdo aquella entrevista en la que dijo que él ya había ganado el premio Nobel cuando se lo dieron a García Márquez. Sencillito y carismático.
     En mi caso, bastó con leer Aura para darme cuenta de los grandes dotes literarios del hombre. A la fecha, es la única novela que he leído narrada completamente en segunda persona del singular. Después, un profesor me dejó leer La región más transparente en el cincuenta aniversario de su lanzamiento. De ahí vinieron Gringo Viejo y Las buenas conciencias; y un gran amor por sus letras.
      Y sí, también sé que Carlos Fuentes no se limitó a la literatura, tuvo una gran actividad política en el país, sin embargo, no soy conocedora de ella, me limito a hablar de él como literato. Esto me recuerda a Enrique Peña Nieto, el pobre debe estar desconsolado después de que el escritor de uno de sus libros favorito murió. Ah, no, Krauze sigue vivo. Bueno, por una parte estuvo bien que Carlos se nos fuera antes de la elecciones presidenciales: si queda Peña, no tendrá que verlo.
      En fin, ¿qué más puedo decir/escribir? El único consuelo que me queda es que si hay otra vida, tal vez mi abuelo está platicando con el gran Carlos Fuentes. Mientras tanto aquí en la Tierra, habremos quienes lo mantengamos vivo a través de sus letras, de nuestras letras.