En verdad quiero
limar perezas (no asperezas) con el blog, pero mi cada vez más ocupada vida no
me permite escribir con la regularidad que quisiera. Además, por alguna extraña
razón, cuando estoy frente a la pantalla tratando de escribir algo decente, todas
las ideas que había formulado a cerca del tema de que hablaría, se esfuman como
por arte de magia. Tal vez es una especie de pánico escénico.
En fin, antes de
salirme del tema que en realidad quiero abordar; empiezo con la entrada del
blog. Resulta, jóvenes ilustres que me leen, que se acercan las elecciones
presidenciales en nuestro país. Ya sé, ya sé, no necesito recordárselos, los spots que se transmiten en la televisión
cada dos minutos lo hacen muy bien. Sin
embargo, considero importante hablar sobre este tema.
Hace poco leí un
artículo de un periodista de dudosa procedencia, que llamaba “apolítica” a
nuestra generación, y responsabilizaba a las bandas de rock mexicanas por no
inspirar y hacer llamado a la protesta. Con todo el respeto que el señor se
merece, me parece que está tomando una postura muy radical. Si bien es cierto
que muchos jóvenes no se interesan por la política, no creo que la música sea
la causa principal del desencanto que existe. Considero que hay otros factores
que intervienen, como la falta de propuestas novedosas y creíbles por parte de
la mayoría de los candidatos.
Debo admitir que
durante un tiempo pensé en anular mi voto; después recapacité y ahora pienso
que anularlo sería dejar que otros elijan por mí y deslindarme de toda
responsabilidad ciudadana. Entonces, en lugar de botar a los políticos, decidí votarlos. Ah, pero no hay que olvidar que ser un ciudadano no sólo es ir a votar,
también es darle seguimiento a las acciones de los gobernantes y exigir ajustes
de cuentas (cosa que me parece que a nuestro país le falta practicar).
Entonces, me he
dado a la tarea de checar propuestas – cualquier parecido con algún comercial
del I.F.E. es mera coincidencia— para así elegir al candidato que más se adecúe a
mis necesidades (ejem, AMLO).
Lo que sí, es que opino
que el futuro del país no está en una sola persona. Debemos deshacernos ya de
esa idea tonta de que la culpa de todo la tiene el gobierno. Está bien, en
cierta medida sí tiene culpa, pero nosotros también. Un país no lo construye
una persona, lo hacemos todos.
Por eso, tú joven
lector, lectora, piensa bien qué harás en las próximas elecciones. ¿Votar?, ¿no
votar?, ¿anular tu voto? Y en caso de votar ¿por quién hacerlo? No sólo se
trata de decir que todos los políticos son iguales, que lo único que hacen es
robar. No sólo se trata de echarle la culpa al de al lado de todas tus
desgracias. Se trata de actuar, proponer, dar seguimiento y luchar por tus
convicciones, sean las que sean.
P.D. Si no tienes
la mínima idea de por quién votar, tal vez este test te ayude a decidir:
http://porquienchingados.org.mx/ Recuerda que esto sólo es una recomendación.
Si piensas votar, infórmate lo
mejor posible de las propuestas de cada candidato. No dejes la decisión a
otros, y si lo haces, después no te andes quejando.
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